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3 hermosas leyendas cortas para niños

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Las leyendas son narraciones hermosas que quedan grabadas durante muchos años en la vida de nuestros hijos. Las leyendas cortas para niños son un resumen de estos relatos que siempre estuvieron presente en el folclore y la tradición de muchos países y culturas diferentes. A continuación te dejamos tres hermosas leyendas cortas para niños para que se las puedas contar antes de dormir.

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Leyendas cortas para niños

La leyenda del hombre pájaro

Cuenta la leyenda de los siglos, la historia de dos hermanos.  Ayar Manco que sentía temor del gran poder de su hermano, Ayar Cachi. Un día y movido por el miedo y el temor mediante engaños, Ayar Manco encerró a su hermano en una profunda y oscura cueva.

Increíblemente, a pesar de esto, Ayar Cachi escapó de esta prisión natural utilizando unas enormes alas que brotaron de su espalda y que nunca antes se habían visto. Cuando Ayar Cachi avistó a sus hermanos, bajo a la tierra y dijo:

“Hermanos míos, yo los perdono por el error que cometisteis al encerrarme en la cueva. He llegado a nuestro padre el Sol y me envió para que les muestre donde tenemos que fundar nuestro Imperio. Id hacia allí, detrás de aquel alto cerro.”

Ayar Cachi sacudió sus alas y voló hasta el cerro que mencionó guiando poco a poco a sus Hermanos. Una vez ahí, aterrizó lentamente y al tocar la tierra, se convirtió en piedra para así poder permanecer cerca de sus hermanos y protegerlos.

Leyenda del arcoiris

La madre naturaleza estaba sentada bajo un árbol y a sus alrededor jugaban todos los colores. De repente el color verde y el color azul empiezan a gritar, la madre naturaleza se levanta y sin perder la compostura, con voz suave les dice ¿Qué les pasa niños?.

Era una pelea por celos, los dos colores discutían sobre cual era el color más importante, que si el color verde era el más hermoso, que si el azul es el más bonito, después se añadieron los demás. La sabia madre naturaleza les decía que todos los colores eran importantes, el color azul se defendía y decía que el más lindo era el color del cielo, por el contrario el color amarillo decía que él era el mejor color porque era como el sol que daba luz y alegría. Después el naranja dijo “Yo soy el color de la salud y de la fuerza. Yo transporto las vitaminas más importantes. Pensad en las zanahorias, las calabazas, las naranjas, los mangos y papayas.

El rojo yo soy el color más importante, soy el color del amor; de la rosa roja, la flor de pascua y la amapola.

Así fue cómo uno a uno todos los colores estuvieron presumiendo, cada uno convencido de que él era el mejor. Su discusión se hizo más y más ruidosa. De repente, apareció un resplandor de luz blanca y brillante. Los relámpagos retumbaban fuertemente. La lluvia empezó a caer a cántaros. Los colores comenzaron a acurrucarse con miedo, acercándose unos a otros buscando protección. La lluvia habló: “Estáis locos, colores, luchando contra vosotros mismos, juntad vuestras manos y venid conmigo”.

La madre naturaleza quiere extenderos a través del mundo en un gran arco de color, como recuerdo de que os ama a todos, de que podéis vivir juntos en paz, como promesa de que está con vosotros, como señal de esperanza para el mañana”. Y así fue como la madre naturaleza usó la lluvia para lavar el mundo. Y puso el arco iris en el cielo para que os acordéis de que tenéis que teneros en cuenta unos a otros.

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El Nacimiento del sol y la Luna

Hubo un tiempo que la tierra estaba en oscuridad; era siempre de noche, los poderosos del cielo se reunieron para crear el Sol y provocar que la luz llegara a la Tierra. Ellos se reunieron en una ciudad llamada Teotihuacán que había en el cielo.

En la ciudad celeste de Teotihuacán encendieron una enorme hoguera. Aquel poderoso que quisiera convertirse en el Sol, debía arrojarse en esa hoguera y quemarse en ella. De ella saldría convertido en el Sol.

Había dos guerreros que querían hacerlo. Uno era grande, fuerte, hermoso y rico. Estaba vestido con ropas de lujo y adornado con piedras preciosas. Les ofrecía a sus compañeros oro y joyas, muestras de su orgullo. El otro era pequeñito, débil, poco agraciado y pobre; su piel estaba cubierta de llagas. Estaba vestido con su ropa de trabajo. Sólo podía dar la sangre de su corazón, su humildad y buenos sentimientos. Cuando llegó la hora de arrojarse a la enorme hoguera, el grande tuvo miedo y salió corriendo. El pequeñito que era muy valiente, se arrojó a la hoguera. En ella se quemó y salió de ella convertido en el Sol. El otro lo vio, sintió vergüenza y también se arrojó y en el cielo apareció otro Sol.

Como no podían existir dos soles en el firmamento, decidieron apagar el segundo, el creado por el guerrero grande y fuerte. Después tomaron un conejo y con mucha fuerza lo lanzaron contra el segundo Sol. Su brillo disminuyó y quedó convertido en la Luna. Por eso en la Luna podemos ver al figura del conejo que acabó con su luz.

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