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Los riesgos de la cirugía estética

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Los beneficios de la cirugía estética son enormes tanto desde un punto de vista puramente estético como desde un punto de vista emocional. No solamente las mujeres y los hombres se pueden ver más jóvenes, más delgados y más bellos, sino que la confianza y la estima de uno mismo sube como la espuma.

Tras una intervención de cirugía estética y un tal impacto emocional, algunos pacientes sufren un cambio radical en su modo de vida. Normalmente presentan una vida más realizada, más dinámica, salen más, hacen nuevos encuentros, participan en actividades sociales o practican actividades deportivas que no realizaban antes de la intervención.

Los riesgos de la cirugía estética

Millones de intervenciones cosméticas tienen lugar cada año en todo el mundo. La mayoría de ellas se desarrollan sin problema. Sin embargo, la cirugía estética como cualquier otra intervención quirúrgica implica cierto grado de riesgo. Las complicaciones son raras pero pueden aparecer. Las nuevas técnicas quirúrgicas, así como las nuevas tecnologías han permitido reducir considerablemente los riesgos. Sin embargo ciertas complicaciones pueden presentarse en algunos pacientes delicados de salud como por ejemplo las personas con diabetes.

Con el fin de reducir estos riesgos, es importante elegir un cirujano experimentado, que gracias a su experiencia haya pasado por todos los casos de figuras posible en cuanto a las complicaciones se refiere tanto antes como durante o después de una cirugía.

Más que las nuevas tecnologías o en la clínica en la que se realiza la operación, la experiencia del cirujano es el principal motivo de seguridad y el secreto de un éxito en la operación. Sin embargo, hoy en día hay una gran cantidad de cirugías que se practican por profesionales poco cualificados o en establecimientos con malos equipos.

Es importante que los pacientes estén bien informados sobre la calidad de la clínica, la formación y la experiencia del cirujano. Por vuestra seguridad, estos son algunos puntos importantes que se deben considerar antes de la intervención.

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Conviene desconfiar de los diplomas o de los registros a afiliaciones o a asociaciones porque éstos no garantizan siempre una cirugía óptima. Los cirujanos estéticos siempre están formados de manera específica para la cirugía plástica, estética y reparadora con un diploma de especialista generalista. También deben presentar una gran experiencia en la especialización de estética. Normalmente en los hospitales públicos donde trabajan los cirujanos, estos tienen una falta de experiencia y de formación específica para la cirugía estética, porque en su caso, la parte estética de una cirugía no es una prioridad.

La prioridad de los hospitales públicos es la de curar enfermedades y el restablecimiento del enfermo. La mayoría de los cirujanos que ejercen en estos establecimientos están especializados en operaciones reconstructivas pero no de estética. En efecto, no es lo mismo salvar un rostro desfigurado por un accidente, que embellecer una cara de hecho armoniosa.

La cirugía estética es una especialidad suplementaria a la cirugía reconstructiva. Esta requiere un cierto arte y un saber hacer del cirujano que establece la diferencia en el momento del resultado. Conviene garantizar que el cirujano no considera la cirugía estética como un segundo trabajo. Conviene escoger la clínica con cuidado. Ciertas normas internacionales permiten saber si la clínica o el hospital en los que se desea realizar la cirugía se adapta a este tipo de intervenciones.

Los hospitales y las clínicas privadas responden la mayor parte del tiempo a las leyes y a la legislación impuesta por los poderes públicos de su país, pero en esto se debe ser muy exigente. Es preferible elegir una clínica con un sistema de control de calidad internacional, y con un certificado para cuidados médicos y quirúrgicos específicos como son la cirugía plástica y la cirugía estética. Cuando todas estas condiciones están respetadas, los beneficios de una cirugía estética superan sin duda los riesgos potenciales.

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