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Que es la obesidad infantil y como prevenirla

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¿Sabes lo que es la obesidad infantil?¿Tiene tu hijo obesidad infantil?. La obesidad infantil se ha convertido en una epidemia global, y se define como “una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud”. La obesidad afecta a todas las edades pero sin duda las cifras que más preocupan a los expertos son en los niños.

Tenemos que tener en cuenta que si nuestro niño esta obeso, según los expertos, tiene un 80% de posibilidades de seguir en el mismo estado hasta la edad adulta, si no se hace nada para remediar su situación. En estos cuarenta años la obesidad infantil se ha duplicado en Estados Unidos y en España ya se acerca al 30% los niños que ven mermar su calidad de vida.

No confundas obesidad con sobrepeso

La mayoría de las personas confunden el sobrepeso con la obesidad. Una persona tiene sobrepeso cuando está por encima del aconsejado en relación con la talla. Cuando tenemos sobrepeso e l índice de masa corporal (IMC) se encuentra entre 25 y 29,9 pero cuando los valores están por encima de 29,9 ya se considera una persona obesa, tiene exceso de grasa y puede afecta a sus salud y calidad de vida.

No podemos permitir que nuestros hijos caigan en esta situación que puede tener efectos no solo en su salud física sino también psíquica. Tenemos que prevenir y tratar desde la niñez estos problemas de peso y evitar situaciones indeseadas.

Está demostrado que dentro de las consecuencias negativas está el desarrollo emocional de los niños. La obesidad, por mucho que se desmienta, no está bien visto a nivel social y puede de hecho generar especialmente en los niños , sentimientos de malestar y de inferioridad, así como baja autoestima.

Sentimientos de inferioridad

obesidad-infantilComo dice el refrán “prevenir mejor que curar” y ahorrarle a nuestro hijo, como ya dijimos anteriormente, más de un disgusto físico y psicológico. Los niños obesos en muchas ocasiones pueden sentirse rechazados y esto les puede llevar a un mayor aislamiento. El niño puede sufrir un rechazo hacia la sociedad y sufrir una depresión. Una depresión infantil o aislarse de la sociedad lo que lo llevaría a un sedentarismo mayor y comer de manera más compulsiva.

Además de todo esto debes saber que muchos trastornos como la bulimia y anorexia pueden estar relacionados al menos en un principio con el exceso de peso.

La obesidad y sus factores

Ya sabemos lo que es la obesidad infantil. Te enseñaremos a profundizar un poco más en el tema para que tengas una mejor comprensión de los factores que influyen en la misma.

¿Quién no tiene una televisión en su casa?, el mal uso de la televisión es un importante factor de riesgo para la obesidad. En primer lugar porque tu hijo pasa horas y horas sin moverse delante de la pantalla y este sedentarismo conlleva a que se siga comiendo, y en segundo lugar los niños imitan los hábitos que ven en sus personajes favoritos que por lo general suelen ser bastante malos.

Esto no es ninguna tontería; en Estados Unidos han modificado la dieta de algunos héroes de la pantalla, para que los niños imiten estos buenos hábitos. Un ejemplo, aunque parezca una broma, es el famoso monstruo de las galletas que le cambiaron la dieta de galletas a verduras. El famoso monstruo afirma que las galletas son un “aperitivo ocasional”.

Otro de los ases de la obesidad es el ordenador y las consolas que sumen a nuestros hijos en un sedentarismo implacable. Han sustituido actividades más movidas como jugar en la calle y otros deportes. En una sociedad tan tecnológica se hace difícil enseñar el justo equilibrio entre ordenadores y consolas y actividades más físicas.

Nuestras responsabilidades

Que un niño llegue a padecer obesidad infantil está muy relacionado con los hábitos y condición de sus padres. Lo cierto es que cuando un padre es obeso su hijo tiene cuatro veces más posibilidades de padecer la enfermedad y si en vez de uno los dos presentan obesidad, la posibilidad se duplica a ocho.

Pero claro aparte de todo lo dicho existe la famosa componente genética. Pero que no valga de excusa porque lo más común es el estilo de vida de la familia, los alimentos que se consumen y como se cocinan.

El niño tiene como ejemplo a sus padres y sigue los mismos hábitos alimentarios y sedentarios de sus familiares. Si nosotros mejoramos nuestra calidad de vida, esto se transmite a nuestros hijos.

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